La persistencia de la hipertrigliceridemia a pesar de los cambios dietéticos puede deberse a múltiples causas, que incluyen factores genéticos, condiciones secundarias no corregidas, uso de medicamentos, y la presencia de síndromes metabólicos complejos.

1. Causas genéticas: Los trastornos monogénicos como el síndrome de quilomicronemia familiar (FCS), causado por mutaciones bialélicas en genes que codifican la lipoproteína lipasa (LPL) o sus cofactores, pueden llevar a una hipertrigliceridemia severa resistente a la intervención dietética. Además, la hipertrigliceridemia multifactorial, mucho más común, resulta de la combinación de variantes genéticas raras y poligénicas que predisponen a niveles persistentemente elevados de triglicéridos, incluso tras modificaciones intensivas del estilo de vida.[1-5]
2. Causas secundarias no corregidas: Enfermedades como la diabetes mellitus mal controlada, insuficiencia renal crónica, hipotiroidismo no tratado, síndrome nefrótico, enfermedades autoinmunes, y el síndrome de Cushing pueden contribuir significativamente a la hipertrigliceridemia persistente. Es fundamental descartar y tratar estas condiciones antes de considerar la hipertrigliceridemia como primaria o genética.[6][5][7]
3. Medicamentos: Diversos fármacos pueden elevar los triglicéridos, incluyendo estrógenos orales, tiazidas, betabloqueadores no selectivos, retinoides, antipsicóticos atípicos, inhibidores de la proteasa, corticosteroides y algunos inmunosupresores. La persistencia de la hipertrigliceridemia puede deberse a la continuación de estos tratamientos.[7]
4. Factores dietéticos y de adherencia: Aunque la reducción de la ingesta de grasas y azúcares simples es fundamental, la adherencia a una dieta estricta (por ejemplo, menos del 10-20% de calorías provenientes de grasas en casos de quilomicronemia) puede ser difícil de mantener a largo plazo, lo que limita la eficacia de la intervención dietética sola.[2][5]
5. Síndromes metabólicos y resistencia a la insulina: La obesidad, el síndrome metabólico y la resistencia a la insulina pueden perpetuar la hipertrigliceridemia a pesar de los cambios dietéticos, especialmente si no se logra una pérdida de peso significativa o un control glucémico adecuado.[5][7]
6. Alcohol y otros factores de estilo de vida: El consumo excesivo de alcohol, incluso en presencia de una dieta adecuada, puede mantener elevados los triglicéridos. Otros factores como el sedentarismo también contribuyen.[6]
En resumen, la persistencia de la hipertrigliceridemia tras cambios dietéticos suele deberse a una combinación de predisposición genética, causas secundarias no corregidas, uso de medicamentos, adherencia subóptima a la dieta, y factores metabólicos o de estilo de vida. La evaluación sistemática de estos factores es esencial para guiar el manejo y considerar terapias farmacológicas cuando esté indicado.[1-2][6][7]
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Referencias
1.
Severe Hypertriglyceridemia: Existing and Emerging Therapies.
Malick WA, Do R, Rosenson RS.
Pharmacology & Therapeutics. 2023;251:108544. doi:10.1016/j.pharmthera.2023.108544.
2.
Plozasiran for Managing Persistent Chylomicronemia and Pancreatitis Risk.
Watts GF, Rosenson RS, Hegele RA, et al.
The New England Journal of Medicine. 2024;. doi:10.1056/NEJMoa2409368.
3.
Miller M, Stone NJ, Ballantyne C, et al.
Circulation. 2011;123(20):2292-333. doi:10.1161/CIR.0b013e31821
4.
Genetics of Hypertriglyceridemia.
Dron JS, Hegele RA.
Frontiers in Endocrinology. 2020;11:455. doi:10.3389/fendo.2020.00455.
5.
Management of Hypertriglyceridemia.
Simha V.
BMJ (Clinical Research Ed.). 2020;371:m3109. doi:10.1136/bmj.m3109.
6.
Virani SS, Morris PB, Agarwala A, et al.
Journal of the American College of Cardiology. 2021;78(9):96
7.
Agarwala A, Dixon DL, Gianos E, et al.
Journal of Clinical Lipidology. 2024 Sep-Oct;18(5):e664-e684. doi:10.1016/j.jacl.2024.05.005
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