¿Sabías que puedes tener hígado graso sin saberlo?

Muchos pacientes se sorprenden cuando descubren que tienen hígado graso, incluso si no tienen obesidad extrema ni beben alcohol en exceso.

El hígado graso no alcohólico es uno de los problemas metabólicos más comunes hoy en día. Se estima que 1 de cada 3 adultos lo tiene, pero la mayoría no lo sabe porque no genera síntomas al inicio.

¿Qué lo causa?
🔹 Resistencia a la insulina
🔹 Alimentación rica en carbohidratos refinados y grasas poco saludables
🔹 Sobrepeso (especialmente grasa abdominal)
🔹 Sedentarismo
🔹 Estrés metabólico crónico

El hígado graso, conocido en la literatura médica como enfermedad por hígado graso no alcohólico (NAFLD, por sus siglas en inglés), es una condición caracterizada por la acumulación excesiva de grasa (principalmente triglicéridos) en los hepatocitos en ausencia de consumo significativo de alcohol y de otras causas secundarias de esteatosis hepática. NAFLD abarca un espectro que va desde la esteatosis simple (acumulación de grasa sin inflamación significativa) hasta la esteatohepatitis no alcohólica (NASH), que implica inflamación, daño hepatocelular y puede progresar a fibrosis, cirrosis y carcinoma hepatocelular.[1-3]

La fisiopatología de NAFLD está estrechamente relacionada con el síndrome metabólico, la obesidad, la resistencia a la insulina, la diabetes tipo 2 y la dislipidemia. Sin embargo, también puede presentarse en individuos con peso normal, especialmente aquellos con adiposidad visceral y perfiles metabólicos desfavorables.[1-4]

La prevención del hígado graso se basa fundamentalmente en intervenciones sobre el estilo de vida, ya que actualmente no existen terapias farmacológicas aprobadas específicamente para NAFLD.[1-2][4] Las estrategias preventivas incluyen:

1. Reducción de peso: La pérdida de peso es el pilar más importante. Una reducción del 5% del peso corporal puede mejorar la esteatosis hepática, mientras que una pérdida del 7-10% se asocia con mejoría de la inflamación y la fibrosis hepática.[3][5]

2. Modificación de la dieta: Se recomienda una dieta mediterránea, caracterizada por alto consumo de verduras, frutas frescas, cereales integrales, frutos secos, pescado o carnes blancas, aceite de oliva y bajo consumo de azúcares simples y carnes rojas o procesadas. Esta dieta se asocia con reducción de la esteatosis hepática y mejoría de la sensibilidad a la insulina.[4-5]

3. Actividad física regular: El ejercicio aeróbico y de resistencia, incluso sin pérdida de peso significativa, reduce la grasa hepática y mejora los parámetros metabólicos. Se recomienda al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada.[5]

4. Restricción del consumo de alcohol: Aunque la NAFLD se define por la ausencia de consumo significativo de alcohol, incluso el consumo bajo puede aumentar el riesgo de progresión de la enfermedad y de eventos hepáticos adversos, por lo que se recomienda evitar o restringir el alcohol.[4]

5. Control de comorbilidades metabólicas: El manejo óptimo de la diabetes, la dislipidemia y la hipertensión es fundamental para reducir el riesgo de progresión de NAFLD y sus complicaciones.[1-2][4]

El hígado graso es silencioso, pero si no se detecta a tiempo puede progresar a inflamación hepática (esteatohepatitis) y, en casos graves, a cirrosis.

En resumen, la prevención del hígado graso se fundamenta en la promoción de un estilo de vida saludable, con énfasis en la pérdida de peso, la adopción de una dieta mediterránea, la actividad física regular y el control de factores de riesgo metabólicos.[1-4]

La detección temprana es clave.
En consulta realizo ultrasonido clínico a la cama del paciente, lo que permite valorar de forma segura y no invasiva si existe acumulación de grasa en el hígado.

👉 Si tienes antecedentes familiares de diabetes, colesterol alto, obesidad o notas cansancio persistente, es momento de revisar tu hígado.

📅 Agenda tu valoración médica y conoce el estado de tu hígado a tiempo.

👨‍⚕️ Dr. Agustín Tlaseca Guzmán
Medicina Interna | Ultrasonido Clínico
🌐 www.drtlaseca.com

Referencias:

1.

Non-Alcoholic Fatty Liver Disease.

Powell EE, Wong VW, Rinella M.

Lancet (London, England). 2021;397(10290):2212-2224. doi:10.1016/S0140-6736(20)32511-3.

2.

Non-Alcoholic Fatty Liver Disease: Pathophysiological Concepts and Treatment Options.

Grander C, Grabherr F, Tilg H.

Cardiovascular Research. 2023;119(9):1787-1798. doi:10.1093/cvr/cvad095.

3.

Nonalcoholic Fatty Liver Disease: An Emerging Threat to Obese and Diabetic Individuals.

Masuoka HC, Chalasani N.

Annals of the New York Academy of Sciences. 2013;1281:106-22. doi:10.1111/nyas.12016.

4.

Clinical Care Pathway for the Risk Stratification and Management of Patients With Nonalcoholic Fatty Liver Disease.

Kanwal F, Shubrook JH, Adams LA, et al.

Gastroenterology. 2021;161(5):1657-1669. doi:10.1053/j.gastro.2021.07.049.

5.

Diet, Weight Loss, and Liver Health in Nonalcoholic Fatty Liver Disease: Pathophysiology, Evidence, and Practice.

Marchesini G, Petta S, Dalle Grave R.

Hepatology (Baltimore, Md.). 2016;63(6):2032-43. doi:10.1002/hep.28392.


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