Los suplementos para la pérdida de peso son ampliamente utilizados, pero su eficacia y seguridad son temas de debate en la literatura médica. Según las guías de la American Diabetes Association, no hay evidencia clara de que los suplementos nutricionales, como hierbas, vitaminas, minerales, aminoácidos, enzimas y antioxidantes, sean efectivos para el manejo de la obesidad o la pérdida de peso.[1]

Un análisis sistemático y meta-análisis de ensayos controlados aleatorizados encontró que algunos compuestos orgánicos aislados, como el chitosán, glucomanano y ácido linoleico conjugado, mostraron diferencias de peso estadísticamente significativas en comparación con el placebo, pero estas diferencias no alcanzaron un umbral de significancia clínica.[2] Otro estudio de revisión sistemática y meta-análisis indicó que ciertos nutracéuticos, como la espirulina, curcumina, psyllium, chitosán y Nigella sativa, podrían resultar en una pequeña mejora en el peso corporal, aunque la certeza de la evidencia varía.[3]

Además, algunos ingredientes como la cafeína, extracto de té verde, extracto de café verde, colina, glucomanano y capsaicinoides han demostrado ser generalmente seguros cuando se consumen según las indicaciones y pueden ofrecer beneficios metabólicos para personas con sobrepeso y obesidad.[4]
Sin embargo, es importante tener en cuenta que la seguridad de estos suplementos ha sido cuestionada, y pueden existir interacciones con medicamentos que deben ser consideradas.[5]
En resumen, aunque algunos suplementos pueden ofrecer beneficios modestos para la pérdida de peso, la evidencia no es suficientemente sólida para recomendarlos como una estrategia principal de pérdida de peso. Se recomienda que los profesionales de la salud evalúen cuidadosamente la evidencia disponible y consideren los posibles riesgos y beneficios antes de recomendar suplementos para la pérdida de peso.
Referencias
1.
5. Dietary Supplements for Weight Loss and Drug Interactions.
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