El consumo de azucar cambios en el metabolismo y su impacto en la salud

El impacto del azúcar en el metabolismo y la salud ha sido objeto de numerosos estudios, y la evidencia actual sugiere que el consumo excesivo de azúcar tiene efectos perjudiciales significativos en la salud metabólica y general.

El consumo elevado de azúcares, especialmente los azúcares añadidos y los azúcares libres, se asocia con un aumento en el riesgo de enfermedades cardiometabólicas, como la obesidad, la diabetes tipo 2 y la enfermedad cardiovascular.[1-3] La revisión de Huang et al. destaca que el consumo de bebidas azucaradas está relacionado con un aumento del peso corporal y la acumulación de grasa ectópica, lo que contribuye a la obesidad y a la resistencia a la insulina.[1] Además, el consumo de fructosa, un componente común en el jarabe de maíz de alta fructosa, se ha vinculado con la lipogénesis de novo y la resistencia a la insulina, lo que agrava los problemas metabólicos.[4-6]

El metabolismo de la fructosa es particularmente preocupante debido a sus propiedades únicas que pueden contribuir al desarrollo de enfermedades metabólicas. La fructosa puede inducir rápidamente características del síndrome metabólico, como la dislipidemia y la hipertensión.[5-6] Además, el consumo excesivo de azúcar puede alterar la microbiota intestinal, disminuyendo la inmunidad protectora y favoreciendo la absorción de lípidos intestinales, lo que puede exacerbar la obesidad y las enfermedades metabólicas.[7]

La Organización Mundial de la Salud recomienda reducir la ingesta de azúcares libres a menos del 10% de la ingesta total de energía, y sugiere una reducción adicional a menos del 5% para mejorar la salud.[2] Estas recomendaciones se basan en la evidencia de que el consumo elevado de azúcar está asociado con disfunciones en múltiples tejidos y órganos, incluyendo el intestino, donde puede aumentar la permeabilidad intestinal y causar disbiosis de la microbiota.[2]

En resumen, la evidencia actual indica que el consumo elevado de azúcar, especialmente fructosa, tiene efectos adversos significativos en el metabolismo y la salud general, contribuyendo al desarrollo de enfermedades no transmisibles. Reducir la ingesta de azúcares añadidos y bebidas azucaradas es una estrategia recomendada para mitigar estos efectos negativos.[1-3]

Referencias:

  1. Dietary Sugar Consumption and Health: Umbrella Review.

Huang Y, Chen Z, Chen B, et al.

2. Sugars and Gastrointestinal Health.

Arnone D, Chabot C, Heba AC, et al.

Clinical Gastroenterology and Hepatology : The Official Clinical Practice Journal of the American Gastroenterological

3. The Impact of Free Sugar on Human Health-a Narrative Review.

Gillespie KM, Kemps E, White MJ, Bartlett SE.

4. Glycaemic Sugar Metabolism and the Gut Microbiota: Past, Present and Future.

Westerbeke FHM, Attaye I, Rios-Morales M, Nieuwdorp M.

5. Molecular Aspects of Fructose Metabolism and Metabolic Disease.

Herman MA, Birnbaum MJ.

6. Fructose Metabolism and Metabolic Disease.

Hannou SA, Haslam DE, McKeown NM, Herman MA.

7. Dietary Sugar Lowers Immunity and Microbiota That Protect Against Metabolic Disease.

Fang H, Anhê FF, Schertzer JD.


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